
Muchos años después en su lecho de moribundo, Juan Pérez de Medina, recordó el día en la capilla de Santa María de la Antigua, catedral de Sevilla, cuando prometió que si su hijo, Juan de Medina, se salvaba de una grave enfermedad daría a la iglesia su peso en cera blanca, el pobre chico peso en aquel momento treinta libras. La cera blanca era usada para confeccionar velas, tan necesarias en las iglesias, aquella promesa no se había cumplido, en algún momento Juan Pérez de Medina buscando fortuna; emigro a la provincia de Honduras, terminando sus días en la villa de San Jorge de Olancho.
En su lecho el agonizante iba dictando su testamento y era urgente pagar esa promesa, vaya y no fuera que terminara en el purgatorio, esperando siglos por su redención. Transcurría el mes de septiembre de 1564 cuando hizo redactar su última voluntad. El escribano, Pedro Rodríguez de Escobar, fue quien escribió aquel documento y entre los testigos que acompañaron al afligido estuvo el propio gobernador de la provincia de Honduras e Higueras, el licenciado Alonso Ortiz de Elgueta.
Cuatro meses después, un lunes 29 de enero de 1565 tras fallecer el testador, en la villa de San Jorge de Olancho se abría el testamento, aquel acto era presidido por el alcalde ordinario, Pedro Ortiz, también asistían Gonzalo Rodríguez Romano[1], escribano del rey quien registraría cada detalle de aquella reunión.
Había una forma repetida que encabezaba cada testamento en esos años del siglo XVI y que reproducimos literalmente, para tratar de entender en que creían aquellas gentes, en esta última voluntad del conquistador y colono de Olancho se lee:
“in Dei Nomine” Sepan cuantos Esta carta de testamento vieren como Juan perez de medina vezino Desta villa de San Jorge que es en el valle de Olancho probincia de honduras E higueras De las yndias Del mar oceano natural de la cibdad De ubeda que es en el andaluzia en los reynos de españa hijo legitimo De pero perez de medina E de veatriz De avellaneda su legitima muger diffuntos que sean en gloria allandome viejo y En my buen seso juyzio y entendimiento teniendome de la muerte que es cosa natural y deseando poner mi anima en carrera De salvacion creyendo como bien ffirme E verdaderaente creo en la sancta fee catholica y en la santisima trenidad (…) todo aquello que bueno fiel y catholico xpiano debe (tener)y creer como la santa madre yglesia de Roma lo tiene confiesa y predica tomando por mi abogada E yntercesora a la gloriosisima siempre virgen nuestra señora santa maria a quien suplico quiera rogar a su muy precioso hijo nuestro señor E Redemptor Jesuxpo que por los méritos De su Sacratisima pasión quiera perdonar my anima y llebarla a su sancto reyno[2]…
En esas líneas, queda reflejado todo el culto mariano que había iniciado desde el siglo XII de nuestra era, culto al cual son tan afectos los feligreses católicos de Hispanoamérica.
Pidió el testador, que a su muerte se le enterrara en la iglesia mayor de la villa de San Jorge de Olancho: “en lugar honesto en parte do se paga seys o siete pesos[3]”. Sí hay lugar honesto ¿quería decir que los había no tan honestos? esas formas del siglo XVI siempre pueden confundir. Cuando pedía ser enterrado en la iglesia mayor, nos hace pensar que había otro templo en la población, a lo mejor alguna ermita o algo parecido, no es que la iglesia mayor en ese momento fuera un edificio notable, la villa según un cronista en las primeras décadas del siglo XVII; las casas eran humildes con techo de paja[4]. En el testamento pedía que se le hicieran varias misas: “una de réquiem cantada de cuerpo presente, después de su entierro misas de novenario, una en la fiesta de la anunciación de la Virgen y otra en la de la Santísima Trinidad[5]”, todas pagadas de sus bienes. Pero allí no paraban las misas, dejo instituido en su última voluntad, que por las almas de los indios e indias que hubiesen fallecido en el servicio de su casa y por los demás de su encomienda; diez misas de réquiem rezadas[6], recalcaba que él podía mandar a servir más misas por la salvación de su alma, pero que era muy pobre y que tenía deudas y herederos. Reconocía y mandaba que se pagaran unas cantidades que debía.
Posiblemente en un acto de contrición, ordenaba que de sus bienes se le diesen veinte tostones al indio Alonso Miguel, en reconocimiento de lo que le había servido, no obstante, aclaraba que siempre le había dado de comer y vestir[7]. De igual manera mando que al indio Alonso Martin se le pagara nueve tostones que le debía y aclaraba que todo lo demás se le había pagado[8], sin duda solo el conocía de sus deudas. A un indio tamagás, llamado Pedro, quien estaba casado con una india de nombre Luisa, mando que se les diese manta y media de algodón[9], en un par de documentos me he encontrado con ese término de tamagás y no he encontrado el origen de ello.
A pesar de que se había quejado de su pobreza, dispuso que se pagasen treinta misas de réquiem en los reinos de Castilla por la salvación de su alma, la de sus padres y de sus hijos difuntos. Quien debía estar a cargo de ordenar esas misas era su hijo, el doctor Avellaneda, rector de la casa de la Compañía de Jesús en la ciudad de Sevilla, además su hijo debía de pagar el ofrecimiento de las treinta libras de cera para la catedral de Sevilla[10]; suplicaba el colono que si él (el doctor Avellaneda) y sus hermanas que también eran religiosas; podían mandar a decir misas y pagarlas si acaso su piedad filial les motivara a ello, con eso sin duda pensaría que estaría más cerca del cielo.
Este difunto se había casado en la ciudad de Granada con Catalina Muñoz, pero no brindo más información de ella, es de suponer que enviudo y que de esa manera emigro hacia la provincia de Honduras, la otra posibilidad es que viajo con su mujer y esta falleció en el nuevo mundo porque en su testamento expresó:
digo y declaro que yo soy en mucho cargo a doña catalina de aumada my señora hermana por la criança que hizo en mys hijos en cuyo poder y guarda quedaron y an estado y estan e ansi por la criança buena que les a dado y lo que con ellos a gastado de sus propios bienes como verdadera madre mando que el sobre dicho mi hijo El doctor avellaneda que le restituya todo lo que fuere posible[11].
El colono de la villa de San Jorge de Olancho en su testamento dejo nombrados sus herederos:
dexo E ynstituyo por mys legitimos e unibersales herederos a juan de medina de abellaneda y al sobredicho Doctor Abellaneda y a Juan De Medina e a geronima de la cruz y a ana de medina y a luisa de medina y a margarita mycahela mys hijos e hijas legitimos y de catalina nuñez my legitima muger E por que las mas De las dichas mys hijas son monjas profesas si de derecho obiere lugar de heredar con los demas sus hermanos hereden e sino hereden los que lo son todo conforme a derecho[12].
No es de extrañar que algunos de sus hijos pertenecieron al estado eclesiástico, que era refugio y amparo de muchos, lo contrario sería hacerse a la mar y buscar fortuna en tiempos de conquista y colonización de la Indias.
Este testamento había sido instituido el 29 de septiembre de 1564, pero meses más tarde, el 28 de enero de 1565, al punto de morir, hizo redactar un codicilo siempre ante el escribano Pedro Rodríguez de Escobar[13], un codicilo podía ser redactado como complemento de un testamento, disposiciones de último momento, en este codicilo se pedía por ejemplo que de sus bienes se le dieran “al indio Alonso Martin, tres piernas de manta (un tipo de medida en la telas), también dispuso que a los indios, Alonso Miguel y a una india llamada Luisa, se les proporcionaran dos piernas de manta a cada uno”[14].
En su codicilo, Juan Pérez de Medina, aseveraba que Miguel Molero le debía nueve pesos o más y pedía que no se los cobrasen[15], también afirmaba que Luis de Voz Mediano le adeudaba media arroba de vino y a este si pedía que se le cobrara[16], posiblemente creía que las deudas de vino si merecían honrarse. Igualmente mandaba que se recaudara a Pedro Rodríguez de Escobar, el escribano, tres tostones[17], un Martin Fernández de Villegas, tenía una cuenta pendiente de cincuenta tostones y demandaba se le exigiera el pago[18], sin lugar a dudas al momento de hacer testamento no recordó esos compromisos, por eso la urgencia de hacer el codicilio, justo un día antes de su muerte.
Al parecer, Juan Pérez de Medina, quería irse del mundo con un acto de esplendidez o quizá fuera remordimiento de conciencia, él tenía dos pueblos de encomienda que le daban diferentes cantidades de tributo, acordó en ese codicilio que el tributo anual que consistía en una cantidad de mantas correspondiente al año de 1564, para “descargo de su conciencia” solicitabano se les cobrase, en el codicilio se apuntaba:
Ytten declaro E mando que los yndios del pueblo de cotaciali que el tiene por encomyenda en nombre de su magestad le den todo El tributo reco(…) que (le) son obligados a dar y pagar Del año passado De sesenta y quatro que todo lo que le deven les perdona e haze suelta Dello por descargo (de su) conciencia e no se les pida cosa alguna ny a los del pueblo de texirque que todos les haze suelta[19]…
Estos pueblos de Cotaciali y Texirque (algunas veces aparece en la documentación como Texilque o Tijilque), también desaparecieron o se habrán fusionado en algún municipio actual de Olancho, no obstante, se evidencia que el colono de la villa de San Jorge de Olancho tenía indígenas de encomienda, que se le concedió quizá al momento de la conquista y fundación de la dicha villa.
Cuando murió el vecino de Olancho, el siguiente paso en esos casos y después de haberse dispuesto su entierro según lo tenía mandado, se procedió a hacer el inventario de sus bienes, para después ponerlo en publica almoneda o subasta; el producto de la subasta se mandaría a la casa de Contratación de Sevilla donde sus deudos podían reclamarlos.
Entre sus bienes inmuebles, Juan Pérez de Medina, registró que tenía en la villa de San Jorge de Olancho:
Una casa y solares de my morada que an por linderos de la una parte las casas de Pedro Ortiz vezino desta dicha villa y dos calles reales por las otras y la ronda E mas una cavalleria de tierras que se me repartio como a conquistador e vezino Desta dicha villa ya puesta en labor donde hago mys sementeras con tres cuerpos de casas en ella a donde se encuentra el mayz y abitan los yndios que labran que alindan con otra cavalleria de tierras E huerta de pedro de nava vezino Desta dicha villa hazia El hueste E por la otra hazia la parte de arriba y del norte con los montes y a la parte del leste con el rio de beber y con huerta de luys de voz mediano que fue de diego ramirez difunto y a la parte del sur con la ca(… )na E tengo ansi mysmo dos guertas de los frutales de Esta tierra de a duzientos pasos de a tres pies cada una en ancho porque ansi las ansi las mydieron quando se repartieron que son en ambas quatrocientos pasos E de largo delentegueste (sic) de cabaña a cabaña En el dicho rio de bever enmedio e por un lado la una de las dichas huertas se me dio De repartimiento quando Esta villa se poblo y la otra yo compre De Juan martinez carpintero[20]…
Con todo lo difícil que es leer ese español antiguo y además trascribirlo al moderno, se saca en claro que estas dos huertas, estaban cultivadas con árboles frutales, colindaban con propiedades de Miguel Molero y Francisco Delgado, vemos por esta descripción que aquellos colonos estaban bien asentados en la zona; es como si dijéramos que ya poseían arraigo por aquellas comarcas, siendo de los primeros conquistadores de la zona.
Entre sus bienes muebles fue escaso el menaje, según su inventario, apenas se mencionan: un colchón y una manta muy viejos, una mesa, tres sillas, ocho platos con dos escudillas de peltre viejos, una cuchara de plata; la única que se anota en el inventario; manteles viejos, un mantel de tela de la tierra seguramente confeccionados por indígenas. Entre sus escasos avíos se anotó un espejo[21], que la costumbre, los usos culturales o la vanidad no se pierde, aunque se estuviera en un olvidado rincón de la provincia de Honduras, muy lejos de su tierra natal.
Se inventariaron unas prendas de vestir que comprendía: jubones viejos, zapatos, calzas, camisas viejas y nuevas, medias de lana, un capote, alpargatas, un jubón de lienzo de la tierra (quizá confeccionado por manos indígenas), una capa de paño negro; una barjuleta (especie de mochila antigua) y un par de anteojos[22]. Se anotaron unas cuantas herramientas tales como: azadones, una bigornia (yunque con dos puntas opuestas) seis hachas, un martillo y una balanza para pesar oro[23], este utensilio demuestra que tenía algún trato con el oro sacado del Guayape. Aunque no se inventario ganado vacuno ni caballar, apareció entre sus bienes muebles: una silla de montar con sus estribos, cinchas, bridas, una jáquima (cabezada de cordel para atar las cabalgaduras), tijeras para caballos, una almohaza (instrumento para limpiar las caballerías).Por supuesto no falto su espada y su respectiva vaina[24], que no se sabía que podría suceder al salir de casa, el inventario es largo de enumerar pieza por pieza y algunas eran verdaderas bagatelas.
Los libros que leía el colono de San Jorge de Olancho
Lo que verdaderamente sorprende en el inventario de los bienes del difunto Juan Pérez de Medina, son los libros que se encontraron[25], de este periodo tenemos en lista, decenas de expedientes de esta índole, hasta ahora es la primera vez que encontramos algo así. Aunque en los galeones que hicieron la ruta hacia Honduras, algunas veces venían consignados fardos enteros con libros, esos fardos, si bien se descargaron en Puerto Caballos (hoy Puerto Cortés), quizá buena parte de esta carga su destino fue Guatemala, la sede de la Audiencia y Capitanía General, donde residían las máximas autoridades de Centroamérica, de los textos que se inventariaron al colono de Olancho estaban los siguientes:
1. El repertorio de Chaves así fue el titulo con que se inventario, aunque el original es: Chronografia o repertorio de los tiempos, el mas copioso y preciso que hasta ahora ha salido a luz, obra del autor Jerónimo de Chaves (1523-1574), este texto tuvo varias ediciones, la primera fue de 1548, debió de ser muy leído en su momento. Tal libro contenía información sobre astronomía, así como temas de geografía y medicina, por ejemplo, para el año 1600 se pronosticaba un eclipse de luna y expresaba que:
ANNO. M,DC. (año 1600)
Sabado diez y nueve dias de Enero sera eclypse de la luna. Començara a las cinco horas y quarenta y ocho minutos despues de media noche. El medio sera a las seys horas y quarenta minutos. Acabara alas siete y treynta y dos minutos ya el Sol salido. Eclypsarse ha la Luna por la parte septentrional de su cuerpo un puncto y quarenta minutos. El color sera griseo con blancura[26].
No nos cabe duda, sucedió un eclipse de luna ese sábado 19 de enero de 1600, y posiblemente se pudo presenciar en Honduras, porque estos estudios solían ser muy exactos. A Cristobal Colón y la tripulación del azaroso cuarto viaje, sin alimentos y esperanza de sobrevivir, el saber astronómico les salvo la vida en la isla de Jamaica. Cuando ya llevaban varios meses varados, cierto día el marino genovés les dijo a los indígenas que si no le daban alimento para su subsistencia, verían como por la noche, la luna seria engullida por el sol e irremediablemente perecerían. Los indígenas no debieron de creerle; pero a la noche señalada, sucedió un eclipse lunar, aquellos naturales temerosos esperaban lo peor, el descubridor del nuevo mundo debió de asumir su pose más teatral y detuvo aquel cataclismo universal, bueno, eso debieron imaginar aquellos nativos de Jamaica, naturalmente el eclipse termino. Cristobal Colón indudablemente llevaba consigo el calendario perpetuo de Abraham Zacuto, donde se informó de aquel fenómeno y lo uso para sobrevivir, no está de más decir que los indígenas de Jamaica, le proveyeron los alimentos que les salvaron de perecer, hasta que fueron rescatados.
Por supuesto algunas cosas en el texto de Chaves nos parecen risueñas, por ejemplo, aseguraba que: cuando las ranas voceaban más de lo acostumbrado significaba vientos y que cuando las vacas se relamían el pelo significaba vientos[27]. El vecino cuando saliese al umbral de su puerta y oteara el cielo, si viere que las nubes semejaban vellocinos de lana seguro llovería en los siguientes tres días[28].
2. Vita Xpo(vida de Cristo) este libro podría ser un Vita Christi que se publicó en el siglo XVI, en la grafía de esa centuria a veces los escribanos escribían Cristo ya como Xpo otras veces como jesuxpo. Tal texto es difícil de consultarse no aparece en los catálogos de las bibliotecas españolas que están digitalizadas.
3. Bicion deytable de la ffilosofia, así lo registro el escribano en el testamento, pero el titulo exacto es: Vision delectable de la philosophia y artes liberales: metaphisica: y philosophia moral, del autor Alfonso de la Torre (1410-1460), el ejemplar mejor conservado que puede consultarse; es el publicado por el impresor Johann Cromberger[29] en 1538, la familia Cromberger fue muy poderosa en el ámbito de la impresión de libros, uno de sus hitos fue haber llevado la primera imprenta a Mexico en 1539. Este libro a nuestro juicio es un manual de filosofía, va explicando materias como la lógica, la retórica y sus métodos, de la aritmética y sus inventores, de la geometría y la música y algunos temas de ética y metafísica.
4. Tratado del esfuerço velico cuyo título original: Tratado del esfuerzo belico heroyco del autor Juan López de Palacios Rubios (1450-1524), este escritor fue miembro del Consejo de Castilla, organismo de gobierno con que los reyes de España regían en sus dominios europeos. Se le conoce a Palacios Rubios por la redacción del controvertido e infame Requerimiento, un documento que se leía a los indígenas cuando los castellanos llegaban a un lugar con “intenciones de conquista”. Empezaba tal documento señalando todos los títulos que poseía el rey Fernando el católico, que iba desde ser rey de España, de las dos Sicilias, de Jerusalén (este título era simbólico), de las islas y tierras firmes del mar océano, seguido se daba una breve explicación del poder divino, del origen del mundo según el cristianismo. Después en este Requerimiento se exigía que los indígenas reconocieran a la iglesia católica como la única salvadora, además jurar obediencia a los reyes de España; si lo contrario hicieren amenazaba el tal requerimiento que: os certifico que con la ayuda de Dios entrare poderosamente contra vosotros y os hare guerra por todas las partes y maneras que tuviere y sujetare al yugo y obediencias de la iglesia y de sus Altezas y tomare vuestras personas y la de vuestras mujeres e hijos y os hare y los hare esclavos. Tal requerimiento además de lo absurdo y violento tenía el agravante que se leía en español, idioma que los indígenas no entendían, a veces los conquistadores lo leían entre ellos mismos, en su campamento y de noche, otras veces a kilómetros de distancia del lugar donde pretendían conquistar o lo leían mientras atacaban el pueblo en medio de la contienda y los muertos…
Pese al mal uso que se le dio al Requerimiento, en su Tratado del esfuerzo belico heroyco, sin embargo, Palacios Rubios nos entrega paginas tan excelsas sobre la virtud y el heroísmo, que merecería leerse en estos días tan peligrosos para la humanidad, del capítulo XXXVIII entresacamos esta cita:
Gran templanza debe tener el hombre esforzado con su enemigo, despues que lo vencio, y ser contento con el vencimiento. Que no es bueno, despues de vencido el enemigo, seguirle hasta la muerte; porque muchas veces acaece, que el vencedor ensobervecido de la victoria y no contento con ella, della misma es vencido, quando el vencedor no usa moderadamente de la victoria, como debe, y quiere exceder los terminos de la templanza, y con mucha sobervia sobresale; que la misma victoria deseada, templanza y moderación requiere[30].
La anterior cita refleja un pensamiento estratégico común a diferentes culturas, desde la europea hasta el lejano oriente, antaño los beligerantes no estaban tan fácilmente dispuestos a empantanarse en confrontaciones bélicas, aunque en la historia se hable de la guerra de los cien o de los treinta años, por supuesto no significaba que se estuvieran peleando tal cantidad de años ininterrumpidamente, pues la locura de los hombres no llega a tanto, aun…
5. Libro de albeyteria o libro de albeitería, vendría a ser actualmente un libro de veterinaria, específicamente del cuidado del caballo. El termino albeitería procede del árabe, que a su vez del griego y se refería a la hípica y el caballo, se conocen y aún subsisten unos pocos de estos libros del siglo XVI como los de Manuel Díaz, Francisco de la Reyna, Pedro López de Zamora, en el siglo XVIII tenemos los textos de Francisco García Cabrero, Fernando de Sande y Lago, Pedro García Conde. La publicación de estos tratados tenía sentido en un mundo donde el caballo era valorado, tanto en tiempos de paz como en la guerra, es ampliamente reconocido que fueron los conquistadores hombres de a caballo, a nuestro juicio su más poderosa arma, más que la pólvora.
6. Flor de virtudes, un texto anónimo posiblemente de origen medieval donde se analizan las diferentes virtudes del ser humano: del amor, del amor de Dios, del amor carnal, del amor natural de las mujeres; de la envidia; la alegría, la tristeza, de la paz, la ira, la injusticia etc[31].
7. Claros linajes, de este texto no hemos encontrado referencia alguna, quizá pudo ser un título más amplio, pero el escribano por economía de papel no se tomó el tiempo para anotar correctamente el título, puede que hubiese sido un nobiliario, una especie de libro que trataba de la nobleza y genealogía de familias conspicuas de España.
8. Libro llamado Marco Aurelio, posiblemente sea el texto: Libro Aureo de Marco Aurelio, emperador, y eloquentissimo orador[32],que es una biografía del emperador romano con algunas cartas de su autoría, del autor Antonio de Guevara (1480-1545), valga aclarar que con la imprenta en los siglos XVI-XVII se empezó a leer con fruición el libro Meditaciones del emperador romano Marco Aurelio, que conoce numerosas ediciones hasta el presente.
8. Contentus mundi o más puntual como solían nombrarlo a secas el Contemptus Mundi, en 1587 se publicó en Pamplona con el título: Contemptus Mundi: De nuevo corregido por un padre de la compañía de Iesus. Va añadido un breve tratado de oraciones y exercicios de devoción. Recopilado por el muy R.P.F. Luys de Granada, de diversos y graves Autores. El texto fue publicado en el taller del impresor y librero Tomas Porralsi (1539-1591), en la licencia porque todo libro debía tener una, para que la corona y la Santa Inquisición permitieran su circulación, se señalaba que el reverendo padre Lorenzo de Figueroa de la compañía de Jesús, había aprobado el libro intitulado Contemptus Mundi compuesto por el fraile de origen alemán, Tomas de Kempis (1380-1471), pero que la traducción debió de ser de fray Luis de Granada. Sus primeros capítulos tratan de la imitación de Cristo y del precio de toda vanidad. Basta extraer unas cuantas perlas de sabiduría de esta obra, para darse cuenta de que el colono de San Jorge de Olancho quizá debió de alcanzar una visión del mundo muy diferente a cualquier otro vecino, para muestra la siguiente cita sobre la vanidad, modelo de lo elevada que era la literatura que abrevaba Juan Pérez de Medina:
Vanidad es seguir el appetito dela carne, y dessear cosa por donde despues te sea necessario ser gravemente punido. Vanidad es dessear larga vida, y no curar que sea buena. Vanidad es pensar solamente esta presente vida, y no proveer a lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto passa, y no apressurarse donde esta el gozo perdurable[33].
Lo bueno de los libros antiguos, es que pareciera que fueran recientes porque en su momento, hace siglos, dijeron lo que los modernos gurús de la autoayuda consideran como los grandes aportes de sus “portentosas mentes”, el Contemptus Mundi nos decía desde el medioevo grandes consejos para el buen vivir como el siguiente:
Ponte primero a ti en paz, y despues podrás apaziguar a los otros. El hombre pacifico mas aprovecha que el letrado. El hombre apassionado, aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo. El Hombre bueno y pacifico, todas las cosas echa a la mejor parte. El que esta en buena paz, de ninguno tiene sospecha. El descontento y alterado de diversas sospechas, es atormentado, ni el huelga, ni dexa descansar a los otros. Dize muchas vezes lo que no devería, y dexa de hazer lo que mas le convenia[34]…
9. Libro de los dichos y hechos del rey don Alonsocuyo título exacto es como sigue: Libro de los dichos y hechos elegantes y graciosos del sabio Rey don Alonso de Aragon. Impresion Zaragoza año 1552[35].
10. Tratado de la victoria de sí mismo, según lo consigno el inventario, pero el título en las páginas preliminares dice: Tractado de la victoria de si mismo traducido del toscano por el padre maestro fray melchor cano de la orden de los predicadores . Con previlegio. Tassado a dos maravedís el pliego y ansi mismo una institucion de fray Domingo de soto de la orden de sancto Domingo a loor del nombre de dios, de como se ha de evitar el abuso de los juramentos[36]. Publicado en 1553.
Entre las obras inventariadas encontramos tres que no pueden ser reconocidos pues la información del escribano fue muy escueta y son los siguientes:
11. Tratado del nombre de Dios
12. Libro de romance viejo
13. Libro pequeño de filosofía sin autor
Igualmente, aparecieron un par de textos en mal estado que el escribano no pudo consignar el título.
Resulta curioso y se ha señalado por autores como Irving Leonard, en su ya clásico texto titulado: Los Libros del Conquistador, entre las obras que los conquistadores españoles leían predominaban las novelas de caballería. Sin embargo, el vecino de la villa de San Jorge de Olancho, que en algún momento debió de usar la espada, su morrión y arcabuz, si acaso lo tuvo, ajustar las intenciones, hacer de tripas corazón y unirse a cuanta refriega hubo en la conquista de Olancho. Lo que leía en sus ratos de paz y sosiego eran libros de filosofía, estrategia, historia, ciencias, textos de utilidad práctica como un tratado del cuidado de caballos, lo cual era más valioso que leer la zaga de los Amadisis, las sergas de Esplandian y demás sarta de historias mentirosas, como se les denominaba a esos libros de caballería. A inicios del siglo XVII, Miguel de Cervantes los habría de desacreditar para siempre con su inmortal novela don Quijote de la Mancha.
En la subasta de los bienes del difunto conquistador, prácticamente se vendieron todos su bienes muebles, posiblemente todos los pobladores masculinos se apersonaron a la vía publica a pujar por aquellas menudencias, unos trapos viejos y la cuchara de plata se la llevo un indio llamado Juan, que pago quince reales por todo, un negro llamado Francisco obtuvo dos pares de calcetas viejas en once reales, pero fueron los blancos conquistadores los que mas pujaron, hasta el gobernador de la provincia que por alguna desconocida razón pernoctaba en Olancho; pago 189 tostones por 126 fanegas de maíz. Por supuesto hubo compradores para los libros, Cristobal Leal, se llevó siete y una imagen de San Jeronimo, los precios por cada ejemplar podrían variar desde tres tostones a un tostón. Todavía quedaba entre aquellos quien apreciara la lectura.
La tumba de Juan Pérez de Medina, al igual que la iglesia mayor de la villa de San Jorge de Olancho y la misma villa desaparecieron para siempre, se cree que estuvo cerca del majestuoso cerro del Boquerón a poca distancia del poblado de Punuare, en el actual departamento de Olancho. Se ignora hoy en día las causas de su abandono, del conquistador y colono solo queda su testamento, la mención de los libros que leía, viajero ve y si quieres haz una plegaria por todos los que se fueron, querido lector allí están los libros algo podrían decirte o decirnos…
Siglas
A.G.I. Archivo General de Indias Sevilla España
B.N.E. Biblioteca Nacional de España
Glosario mínimo
Encomienda.- Esta institución tuvo origen en la reconquista en Castilla y se aplico en la conquista de America, era un derecho adjudicado a un individuo de determinada cantidad de indígenas, quienes debían de tributar determinados productos o servir trabajos al encomendero y este debía de velar por su instrucción cristiana, esta institución sirvió para cometer abusos contra la población indígena.
Jesuxpo. Jesucristo
Repartimiento.- fue un sistema colonial de trabajo forzado pero remunerado, pero en este escrito se refiere en todo caso al “repartimiento de tierra”, que se realizo tras la conquista, adjudicándose a cada conquistador determinada cantidad de tierra, que luego mas tarde evoluciono hacia la posesión del bien concedido.
Suelta.- remisión o perdón de una deuda.
Xpiano.- cristiano
Xpo.- Cristo
Nota: se respeta la grafía del momento
[1] AGI. CONTRATACION, 473, N.6,R.3. Autos sobre los bienes de Juan Pérez de Medina, natural de Ubeda, hijo de Pedro Pérez de Medina y de Beatriz de Avellaneda. Falleció en San Jorge de Olancho, en el valle de Olancho (Honduras), donde era vecino, 1574. folio 2. disponible en: https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/94454?nm
[2] Ibid. folio 4-4vo
[3] Ibid. folio 4vo
[4] Vázquez de Espinosa Antonio. Compendio y descripción de las Indias Occidentales. The Smithsonian Institution, Washington, 1948, p.225-226. Disponible en: https://archive.org/details/vasquez-1948-compendio-ydescr-indias-occidentales-1de-3-p-001-281/page/224/mode/1up
[5] AGI. CONTRATACION, 473,N.6,R.3. Autos sobre los bienes de Juan Pérez de Medina, natural de Ubeda, hijo de Pedro Pérez de Medina y de Beatriz de Avellaneda. Falleció en San Jorge de Olancho, en el valle de Olancho (Honduras), donde era vecino, 1574. Folio 5
[6] Ibid. folio 5vo
[7] Ibid. folio 6vo
[8] Ibid.
[9] Ibid. folio 6vo-7
[10] Ibid. folio 7
[11] Ibid. folio 8vo
[12] Ibid. folio 9-9vo
[13] Ibid. folio 10-10vo
[14] Ibid. folio 10vo
[15] Ibid.
[16] Ibid. folio 10vo-11
[17] Ibid. folio 11
[18] Ibid
[19] Ibid folio 11-11vo
[20] Ibid. folio 7vo-8
[21] Ibid folio 12-15
[22] Ibid.
[23] Ibid.
[24] Ibid
[25] ibid
[26] B.N.E. Chaves Jeronimo de. Chronographia o Repertorio de los tiempos el mas copioso y preciso que hasta agora ha salido a luz. Compuesto por Hieronymo de Chaves Cosmographo de su Magestad. Y profesor Real de Cosmographia en Sevilla. Sevilla, 1561 p. 174. Disponible en: https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=5033815d-00c0-4526-9d4a-8846ddd86d25&page=5
[27] Ibid. p. 209
[28] Ibid p. 210-211
[29] Véase: https://archive.org/details/ARes72318/page/n3/mode/2up
[30] B.N.E. López de Palacios Rubios, Juan. Tratado del esfuerzo belico heroyco. Madrid, imprenta de Sancha 1793 p. 137-138. Disponible en: https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=ead9d083-3d03-4834-a4e6-d31969fb2f1d&page=9
[31] Véase el enlace: https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=19b9076d-d30e-445b-9313-70ae938e6ca0&page=5
[32] Véase el enlaces: https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=787cbd65-481d-4de6-a67a-879e23a048f2&page=6
[33] B.N.E. Contemptus Mundi. De nuevo corregido por un padre de la compañía de IESUS. Va añadido un breve tratado de oraciones y exercicios de devocion. Recopilado por el muy RPF. Luys de Granada, de diversos y graves autores. Pamplona Impreso por Thomas Porralis, 1587. p. 2 disponible en: https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=04df1c50-1e11-42e3-a82b-e0326bb59b8f&page=3
[34] Ibid. p. 38-39
[35] Vease el enlace: https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=81508828-6ec7-4b3d-be4d-c77d56265c1d
[36] Véase https://bnedigital.bne.es/bd/es/viewer?id=414fb7d2-17d4-4743-9c9e-e7b2ad97a45f&page=2